Alpa Reflex

Pignons era una empresa familiar que se dedicaba, como tantas otras en Suiza, a la fabricación de relojes. Un día decidió cambiar de negocio, y apostó por la construcción de una cámara fotográfica que aunara lo mejor de dos mundos: réflex y telémetro en un solo aparato. Por supuesto, la maquinaria era de una precisión exquisita. El diseño fue simple a pesar de la complejidad de la cámara. Y los materiales de primerísima calidad.

Los primeros prototipos se llamaron Bolca I, y se hicieron para una empresa americana llamada Bolsey. En 1944 se presentó en la feria de Basilea, ya bajo la denominación Alpa Reflex. Esta cámara tenía una bayoneta diferente a la Bolca, pero por lo demás es prácticamente la misma cámara. Este primer modelo es muy escaso, y se distingue del modelo que se encuentra algo más a menudo, por tener un tornillo a la vista en la esquina inferior izquierda de la placa donde se monta el objetivo. También es diferente la inscripción en el objetivo que normalmente montaba, un Angenieux f2.9/50mm.

Entre 1945 y 1952 estuvo en el mercado la Alpa Reflex (II). Realmente es la primera cámara de producción industrial de Pignons. No es una cámara pesada, como era habitual en las máquinas de alta gama de la época. El telémetro está acoplado al enfoque y hay que mirar por una ventana diferente al visor. Es fácil enfocar con él. El enfoque a través del capuchón réflex no es demasiado cómodo. Pero funciona correctamente, y para ciertos tipos de fotografía fue un avance con respecto a la competencia. A la derecha del capuchón de enfoque hay una palanca que debemos accionar para poner el espejo en su sitio. Al hacerlo aparece la imagen en el cristal esmerilado, y desplegando la lupa que está situada dentro del capuchón podemos realizar un enfoque fino. Siempre nos tenemos que acordar de retornar el espejo a su sitio antes de introducir el objetivo para guardar la cámara. Si no lo hacemos, rozará el tubo de éste con el espejo y podría producirse una avería. Las velocidades lentas y rápidas se seleccionan en el mismo mando, pero para que las lentas funcionen hay que girar la palanca que hay debajo del liberador de la bayoneta del objetivo. El avance de la película se hace girando  la rueda que hay en la parte superior derecha, según tenemos la cámara para hacer fotos. Para cargar la película, quitaremos la parte trasera entera, pero no la base. Parece más cómodo de poner que en una Leica coetánea, que se introducía por la base.

En definitiva, nos encontramos con una cámara de culto, con una familia de objetivos y accesorios amplia y de gran calidad de fabricación. Quizás debería haber tenido más suerte en el mercado.

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