Minolta 110 Zoom SLR

Tiene el honor de ser la primera SLR (single lens réflex) de formato 110 que salió al mercado (1976). Además con un zoom X2 de buena calidad, que la convertía en la cámara de cartucho 110 más puntera del momento. Perdía un poco del espíritu 110, de ser cámaras principalmente pequeñas y de uso muy sencillo. Pero a su favor jugaba el hecho de ser muy polivalente y acercarse a las cámaras de 35 mm.

Su aspecto es muy moderno, quizás algo adelantado a su época. Al usarla, es fácil de sujetar y manejar, pero se agradece tener las manos pequeñas. Cosas del tamaño. Los mandos están bien situados y su accionamiento es cómodo. El objetivo de 25-50 mm, equivalente a un zoom normal-tele corto, es de doble mando, uno para la distancia focal y el otro para el enfoque. Al girar el mando de la distancia focal hasta 25 mm hace tope, y entonces tiramos de éste suavemente hacia nosotros y giramos otro poco hasta llegar a la posición macro. No es un objetivo macro de gran acercamiento, pero teniendo en cuenta que estamos hablando de una cámara de cartucho 110, no se puede pedir mucho más. El sistema de avance de la película está muy bien diseñado. Hay una palanca en la parte inferior de la cámara, que se acciona cómodamente con el pulgar de la mano derecha. Es uno de los avances (no motorizados) de película más cómodos de usar en las cámaras 110. La exposición es automática, con prioridad al diafragma. Además tiene una velocidad de sincronización de flash rápida, 1/150 de segundo, y posición B. La carga del cartucho de película se hace desde atrás, como prácticamente en todas estas cámaras.

Como accesorios, se vendía el flash Minolta Auto 25, que a pesar de no ser exclusivo para está cámara, lo recomendaban por su tamaño y compatibilidad. También había unos filtros para ella, aunque cualquiera de 40,5 mm de diámetro le valía. También estaban disponibles una lentillas correctoras para el visor en distintas dioptrías (desde -4 hasta +3), nueve en total.

La cámara se presentaba de forma impecable. Venía en una caja bastante grande para el tamaño de la máquina. Incluía un expositor, que parece de tienda. También llevaba un parasol retráctil de goma, una correa y las dos pilas necesarias para el funcionamiento del fotómetro. Ya les gustaría a la mayoría de cámaras de alta gama de esa época, estar tan bien presentadas.

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